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El desarrollo
energético de nuestro país enfrenta dos
retos claramente diferenciados. Uno de ellos
es satisfacer oportunamente el crecimiento
de la demanda de los próximos años,
incluyendo las necesidades del corto plazo.
Y el otro es aumentar sensiblemente el
coeficiente de electrificación rural del
país, es decir entregarle electricidad a los
casi siete millones de peruanos que carecen
de este servicio.
Debido a esto último nuestro índice de
electrificación a nivel nacional, aun cuando
ha aumentado notablemente los últimos 15
años todavía se encuentra entre los más
bajos de Latinoamérica. Requerimos
electrificación rural para seguir mejorando.
En el primer caso, esperamos que la ley del
desarrollo eficiente de la generación
eléctrica contribuya a que las inversiones
lideren la demanda de un desarrollo que ya
se esta viendo será bastante mayor que lo
que se preveía hasta hace pocos meses en el
sector. La oferta de electricidad siempre
debe estar por lo menos dos puntos por
encima del crecimiento del PBI de un país,
para que no se presenten trabas al
desarrollo.
Por otro lado, para aumentar la
electrificación rural se han discutido
infinidad de modelos por años. Se han
buscado fórmulas que hagan atractiva la
inversión a empresas privadas. Se ha
considerado subsidios y obras básicas por
parte del estado. Pero el hecho concreto es
que el índice permanece muy bajo.
Quizá parte del problema es que se esta
tratando de encontrar una solución, cuando
en realidad nos enfrentamos a múltiples
escenarios, que requieren soluciones
específicas y apropiadas. Sin electricidad
rural no se podrá generar actividad
económica significativa y sin esta, a su
vez, la rentabilidad de la inversión
eléctrica será muy baja.
Hay múltiples alternativas, sobre todo en
electricidad procedente de fuentes
renovables y alternativas: micro centrales
hidráulicas, eólicas, celdas solares,
etanol, biodiesel, etc. Y por que no,
aprovechando mediante celdas de combustible
el gas natural por la vía de gasoductos
reales o virtuales (transportado a presión).
Es significativo que la mayor pobreza de
nuestro país se concentre en las zonas
rurales menos electrificadas. Pareciera un
círculo vicioso. Pero hay que salir de él si
realmente queremos ser consecuentes con el
objetivo nacional de reducir
significativamente la pobreza en los
próximos años. |