Criterios Técnicos de Conexión de las Instalaciones Eléctricas al Sein
El crecimiento económico experimentado en los últimos años en el Perú se ha visto acompañado por un significativo incremento en el consumo de energía eléctrica. El incesante aumento del consumo de energía eléctrica no se ha reflejado en el incremento del número de instalaciones de generación eléctrica. Este desfase ha llevado al Gobierno del Perú a una encrucijada energética muy compleja. Garantizar la continuidad del suministro energético de las futuras generaciones del Perú se ha constituido en una tarea de particular interés nacional. La única solución a largo plazo de este problema es apostar por un sistema energético moderno e inteligente, altamente tecnológico y económicamente viable, capaz de industrializar al país y generar riqueza. Sólo la voluntad política del Estado puede transformar el actual modelo energético actual en un modelo sostenible y respetuoso con nuestra riqueza y patrimonio natural.
La integración al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN) de sistemas renovables no es una tarea sencilla dado que implica la construcción de nuevas líneas de transmisión, la modificación de la filosofía de despacho de generación, el aumento de la reserva rodante e un importante impacto en el normal funcionamiento del sistema eléctrico. Asimismo, es necesario establecer criterios técnicos de conexión a red que permitan una adecuada integración de los sistemas renovables de generación eléctrica, en especial de los sistemas de conversión eólicos, que por sus características particulares pueden afectar el normal funcionamiento y operación del SEIN. En este sentido, el presente artículo presenta los criterios técnicos de conexión de las instalaciones eólicas que se construirán en el Perú y están orientados a preservar la seguridad de suministro en el Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN).
1. Introducción.
El modelo energético peruano actual está basado, principalmente, en la utilización del petróleo, el gas natural y sus correspondientes derivados (ambos suponen un 68% de la energía primaria total), las biomasas (leñas, bagazo y otros, un 17%) y la energía hidráulica, que aportó casi un 14% del total de la energía primaria anual consumida en el año 2007. El 1% restante se lo dividen en partes casi iguales el carbón y la energía solar [1]. Establecer las bases necesarias la construcción de un nuevo modelo energético proporcionará las condiciones necesarias para un proceso de industrialización en el país, para la creación de riqueza, la cohesión y participación de todas las fuerzas productivas del país con los beneficios económicos y medioambientales que conlleva este proceso de transformación. Por este motivo, es crucial actualizar el marco legislativo y el régimen tarifario que permita la transformación del actual modelo energético en un modelo moderno y eficiente, [2, 3]. A pesar de indicado anteriormente, la generación eléctrica ha tenido una importante participación de fuentes basadas en energías renovables. Hasta el año 2002, el 85% del total de la electricidad generada se realizó en centrales hidroeléctricas. La llegada del gas natural proveniente de Camisea afectó la participación de las hidroeléctricas reduciéndola hasta un 62%. En la actualidad, cuando los problemas medioambientales aparecen entre las preocupaciones principales de la sociedad, y el uso del petróleo juega un papel determinante a nivel global, las energías renovables surgen de nuevo como una alternativa viable para la generación eléctrica.
Los datos macroeconómicos del país indican que el Perú se encuentra actualmente en uno momento económico de particular interés en toda su historia moderna, un importante crecimiento anual del PBI y un importante nivel de reservas internacionales. Parece lógico, por tanto, que se pueda abordar una transformación seria y audaz del modelo energético actual, anteriormente descrito. Un modelo basado en la ingesta de productos fósiles y en la quema indiscriminada de los mismos no es un modelo energético fiable ni sostenible. Por tanto, se requiere poner en marcha una transición del modelo energético actual, en el caso de nuevas instalaciones, hacia sistemas energéticos más seguros, con bajos niveles de emisión de carbono; y hacia la modernización de las instalaciones existentes, para facilitar el acceso a formas avanzadas de energía a los habitantes de zonas rurales, aisladas y de frontera y fomentar un desarrollo sostenible basado en el uso eficiente de la energía. La transformación del modelo energético debe ser un proceso impulsado por la necesidad del Perú de convertirse en un país moderno con una economía basada en las nuevas tecnologías, el desarrollo sostenible, el ahorro y la eficiencia energética y no en aceptar el rol de sistema económico suministrador de materias primarias a las economías más industrializadas. El nuevo modelo energético nacional deberá garantizar las condiciones para el establecimiento de un sistema económico moderno, basado en el desarrollo sostenible y en la minimización del impacto medioambiental de sus actividades, así como preservar la variadísima y riquísima biodiversidad del país para las futuras generaciones. Los pilares del nuevo modelo energético serán la maximización del empleo las energías renovables en la cobertura de la energía primaria, el ahorro y la eficiencia energética en la generación, transporte y consumo de la energía eléctrica (procesos industriales y en el consumo residencial y comercial), en la fabricación de bienes industriales, en el transporte aéreo, ferroviario y por carretera, en la construcción de edificios bioclimáticos, así como en la minimización del impacto medioambiental y las emisiones contaminantes a la atmosfera.
En este contexto, en mayo de 2008, en nuestro país se publicó el Decreto Legislativo N° 1002, el cual promueve la inversión para la generación de electricidad con el uso de Recursos Energéticos Renovables (RER), tales como la energía solar, la eólica, la geotermia, la biomasa y las minicentrales hidroeléctricas, a través de subastas de energía hasta un 5% del consumo de electricidad del país, [4].
En correspondencia a lo establecido en el DL 1002, en el Perú se ha desarrollado un proceso de licitación y subasta de 1000 MW en diferentes fuentes de energías renovables. 500 MW en centrales minihidráulicas y 500 MW en otras fuentes renovables (eólica, solar fotovoltaica y biomasa). El proceso de subasta es una acción del Estado Peruano para satisfacer el crecimiento de la demanda eléctrica en los próximos años así como promover el uso de fuentes renovables de energía. Esta medida indica la preocupación del Estado por garantizar la continuidad de suministro eléctrico, diversificar la estructura energética nacional y optimizar el aprovechamiento de los recursos fósiles y renovables existentes en el país. La primera subasta RER, cuya fecha de adjudicación fue en febrero de 2010, ha resultado particularmente exitosa al adjudicar 26 proyectos de un total de 31 participantes, donde 3 de ellos son proyectos eólicos que en total tienen una capacidad de 142 MW que deberán ingresar a operación comercial e integrarse al SEIN a más tardar para fines del año 2012.
La integración en el SEIN de nuevas instalaciones eléctricas basadas en energías renovables requerirá de una serie de procedimientos y reglamentos técnicos que especifiquen los criterios técnicos de conexión de los sistemas renovables de generación eléctrica al sistema interconectado. En la redacción de estos reglamentos técnicos se deberá priorizar la integración de las energías renovables en la red eléctrica, garantizando su incorporación al mercado eléctrico y eliminando las barreras técnicas y legales que pudiesen reducir su capacidad de integración al SEIS. Por tanto, es primordial la realización de estudios técnicos de maximización de la integración de sistemas de generación eléctrica basados en energías renovables y comprobar su impacto en el régimen de funcionamiento estático y dinámico del sistema eléctrico.



